Un modelo para analizar los espacios de aprendizaje en el Prácticum.
Trabajo Nº:RES0023
Tipo:Oral
Tema:Sistemas puestos en marcha para el “aseguramiento de la calidad” del Prácticum
Autores: Laura Méndez Zaballos
FACULTAD DE PSICOLOGÍA_UNED (psicología evolutiva )
lmendez@psi.uned.es


Verónica Collado
FACULTAD DE PSICOLOGÍA_UNED (psicología evolutiva )
veronica.collado@outlook.es
Keywords:Escenarios de prácticas, Teoría de la Actividad, Análisis de memorias
INTRODUCCIÓN

Diversos autores y grupos de trabajo se han dedicado a investigar en busca del incremento de la calidad en la formación del psicólogo educativo o escolar, reflexionando acerca de la  formación necesaria para adaptarse a las demandas sociales y cómo esto incidiría en la clarificación de su rol profesional. Entre estos elementos se encuentran las prácticas en entidades externas.

Existen básicamente dos argumentos que justifican la importancia del periodo de prácticas dentro de la formación del psicólogo educativo. Por un lado, puede comprobarse que desde la entrada en el Espacio Europeo de Educación Superior las prácticas son un elemento esencial y con un peso importante, en los plan de estudios de las universidades españolas (Merino y Domínguez, 2007).  Unidos a este empeño formativo, podemos constatar la presencia relevante de las prácticas en los propuestas de acreditación profesional de las diferentes asociaciones profesionales dentro y fuera de nuestro país (NASP, 2010;, COP; 2009). Por otra parte, parece consensuado dentro de la comunidad científica (Compagnucci, Cardós, Scharagrodsky,  Denegri, Iglesias, Szychowski, Fabbi, Lezcano & Palacios, 2010; Martínez y Raposo, 2011; Merino y Domínguez, 2007; Tejada, 2005; Zabalza, 2016) la idea de que para ser competente hay que activar los conocimientos que se poseen dentro de un contexto, lo que otorga un papel muy relevante al Prácticum, como generador de un conocimiento situado, y a los entornos donde los estudiantes desarrollan su estancia formativa.

En este trabajo nos interesa el desarrollo de competencias profesionales en los psicólogos educativos y cómo los estudiantes del grado de psicología pueden desarrollarlas o entrenarlas. Para ello partimos de los modelos competenciales propuestos por diversos organismos colegiales de nuestro entorno. En España, el CGCOP (2009), establece un objetivo prioritario que es: “atender y fomentar el desarrollo psicológico en todos sus componentes -psicomotor, cognitivo, emocional, social, moral- para favorecer la salud mental y el bienestar psicológico.” Lo cual implica “evaluar y diagnosticar” diversas situaciones y problemáticas e “intervenir, proponer y desarrollar planes de actuación” en respuesta. Estos objetivos van ligados a las funciones que los profesionales de la psicología educativa tienen que desarrollar a diario: la evaluación (de currículos, profesores, alumnos, padres, autoridades académicas y sus interacciones), el asesoramiento  psicológico (de profesores, alumnos, padres y autoridades académicas), las intervenciones (correctivas, preventivas y optimizadoras) y en caso necesario, la derivación a otros profesionales (Fernández, 2011).

Por su parte, el COP (2009) propone las siguientes funciones: Intervención ante las Necesidades Educativas de los Alumnos (detección e intervención); Funciones ligadas a la Orientación, Asesoramiento Profesional y Vocacional; Funciones Preventivas; Intervención en la mejora del Acto Educativo (asesoramiento didáctico,  organización y planificación educativa, programación, asesoramiento y actualización del educador); Formación y Asesoramiento Familiar; Intervención Socioeducativa (prevención, promoción de la cooperación, coordinación de servicios, instituciones y organizaciones sociales del entorno): Investigación y Docencia (análisis, reflexión y difusión). Estas funciones son compartidas por la CNAP (2017), que en el documento de Acreditación Nacional de Psicólogo/a Experto/a en Psicología Educativa, las desglosa dirigiéndolas a los principales agentes del ámbito educativo (alumnos, familias, profesorado y centro).

Partiendo de estas ideas y marco competencial, en este trabajo nos interesa explorar los escenarios donde se desarrollan estas competencias y el proceso de aprendizaje que tiene lugar durante el Practicum. Este propósito se podría abordar desde diferentes perspectivas, dentro de éstas se encuentra la perspectiva sociocultural que asumimos en este trabajo. Se trata de un enfoque que tiene en cuenta las personas que participan, las actividades que realizan y los artefactos que utilizan. Dichos elementos conforman los denominados sistemas de actividad (Méndez, 2011a). Acercarnos al Practicum y a las entidades donde se desarrolla, a partir de este enfoque, nos permite trascender aproximaciones intuitivas o meramente descriptivas, para explorar de forma fundamentada y crítica, los elementos que caracterizan estas entidades.

Los centros de prácticas como escenarios de actividad

En este trabajo adoptamos una perspectiva sociocultural, centrados en los sistemas de actividad, como “aquellos espacios” donde las personas adquirimos los patrones propios de la comunidad “a través de la acción mediada en un contexto definido culturalmente”. Esta teoría ha partido de la idea vygostkiana de la mediación cultural, que concibe toda acción humana mediada por instrumentos y orientada hacia determinados objetos o metas,   representados mediante un modelo triangular conocido como la tríada de sujeto, objeto/meta y artefacto mediador. Esta primera aproximación derivo en una segunda generación que considera que el ser humano  a través de la actividad, se apropia de la cultura, la que media entre él y su realidad objetiva, y a la que modifica mientras se forma y transforma a sí mismo (Druker, 2002). Esta actividad se forma colectivamente y dentro de sistemas de actividad en evolución continua,  adoptando la forma de organizaciones e instituciones (Larripa y Eurasquin, 2008). Trasladando esta idea a un entorno laboral las acciones de los sujetos individuales o la colectividad se dirigen hacia metas determinadas por la cultura institucional y todo ello mediado por el discurso, oral y/o escrito, máquinas, edificios, etc…). Engeström (2001) retoma esta teoría de segunda generación y añade al sistema “la comunidad, las reglas y la división del trabajo”. De este modo resulta posible analizar “los sistemas de actividad en el macronivel de lo colectivo y de la comunidad, en lugar de concentrarse exclusivamente en el micronivel del actor o agente individual.

Como se ha  comentado hasta aquí, la teoría de la actividad se basa en el supuesto clave de que el sujeto y/o colectividad, a través del uso de instrumentos o herramientas (materiales y simbólicas), busca el logro de sus metas u objetivos. Para ello es libre de aceptar o no las reglas propias de su comunidad y de la división del trabajo que exista en ella (Salas-Madriz, 2016). El logro de estas metas supone para el sujeto un aprendizaje o transformación, mediado por el contexto en que tiene lugar. De esta forma, el Prácticum puede entenderse como el contexto o sistema de actividad en el que tiene lugar el aprendizaje o adquisición de competencias prácticas de los estudiantes de Grado. A lo largo de este apartado, se abordan cada uno de los elementos que definen un Sistema de Actividad relacionándolos con aquellos elementos presentes en el Prácticum. La siguiente figura (Adaptada de Méndez, 2011a) sirve para ilustrar este apartado.

Relación entre los elementos del Sistema de Actividad

El sujeto de un sistema de actividad es una persona o grupo con voluntad. En el caso del Prácticum, los sujetos o participantes son: el estudiante en prácticas, los profesionales que les supervisan y los usuarios de la organización en la que se realizan las prácticas. La actividad de todos ellos está influenciada por el contexto histórico y sociocultural en el que realiza sus prácticas.

El objeto, describe la orientación de la actividad, derivada de la motivación para lograr un resultado. No hay actividad sin objeto/meta. El motivo/meta de una entidad donde los sujetos/estudiantes realizan las prácticas podría ser, por ejemplo, realizar una tarea de evaluación o intervención sobre el usuario con éxito, para promover la evolución académica o personal positiva de este.

Los instrumentos o artefactos son las herramientas de mediación utilizadas por los sujetos o el grupo para lograr sus metas. En el caso de las entidades  donde nuestros estudiantes llevan a cabo su estancia práctica pueden incluir tests y pruebas de evaluación, programas de intervención, manuales y artículos, sistemas informáticos y otras herramientas psicológicas.

La relación mediada entre sujeto y objeto no se da al margen de la propia conciencia ni  de un entorno sociocultural concreto, que incluye la comunidad, las reglas y la distribución del trabajo. A continuación relacionamos estos elementos con las características que definen las entidades de prácticas:

  • ▪ La comunidad se refiere a las creencias y valores del estudiante en prácticas, el profesional colaborador, su tutor del centro asociado, y los usuarios del centro, con identidades diferenciadas.
  • ▪ Las reglas se refieren a regulaciones, normas y convenciones explícitas e implícitas que restringen las acciones e interacciones dentro del sistema de actividad. Aquí, se incluyen las reglas profesionales y culturales que regulan la actividad del Psicólogo Educativo (p.e. Código Deontológico, Ley de Protección de Datos, Proyectos de Centro,…) y los comportamientos y valores deseables en el desempeño profesional (compañerismo, empatía,…), así como las reglas específicas determinadas por el carácter de la asignatura.
  • ▪ La división del trabajo o roles se refiere a las relaciones de trabajo y las relaciones de poder entre los miembros de la comunidad, establecidas por la guía de la asignatura y por las circunstancias contextuales. En la medida en que se permite la intervención profesional del estudiante en prácticas en diferente grado (observación participante, práctica guiada, ejecución independiente), esta comunidad podría apoyar u obstaculizar el aprendizaje profesional.

Objetivos

El objetivo  general  de este trabajo es explorar e interpretar de forma crítica los contextos a los que se exponen los estudiantes de psicología (con mención de educativa),  durante su estancia en los centros de prácticas.  Este propósito general se concreta en dos objetivos específicos:

  1. a) presentar un modelo fundamentado y probar su eficacia en el análisis los escenarios profesionales donde se desarrollan las prácticas de los estudiantes que están cursando el grado de psicología (itinerario de educativa) en la UNED.
  2. b) realizar un análisis descriptivo e identificar cada uno de los elementos que definen estos escenarios profesionales donde se desarrolla la estancia prácticas de los estudiantes, entendidos como los contextos de aprendizaje y sistemas de actividad.
METODOLOGÍA

Contexto. Las Prácticas Externas es una asignatura incluida en el Grado de Psicología de la UNED, la cual cuenta con una carga lectiva de 12 créditos de carácter obligatorio, y está situada en el último curso. La matrícula puede hacerse una vez superados al menos 180 ECTS. Estas prácticas se ofertan con relación a las distintas menciones ofertadas en el Grado Psicología, Salud e Intervención en Trastornos Mentales y del Comportamiento, Psicología del Trabajo y de las Organizaciones y Psicología de la Educación, en el que se centra este trabajo.

 

Durante las prácticas los estudiantes acuden a entidades relacionadas con el ámbito de la psicología educativa que cuentan con convenios de colaboración con la UNED. Actualmente la Facultad de Psicología tiene numerosos convenios con entidades distribuidas por todo el territorio nacional, lo que garantiza la presencia de ámbitos variados y significativos en los que los estudiantes pueden realizar las prácticas. En todos los casos, el principal propósito de las prácticas es “acercar al alumnado a la realidad laboral del psicólogo educativo y su campo profesional para familiarizar al estudiante con los programas, actividades y servicios, propios de su ejercicio profesional”. Durante la estancia en los centros de prácticas el estudiante tiene la oportunidad de aplicar los conocimientos teóricos y  desarrollar las competencias profesionales relacionadas con habilidades: interpersonales; de asesoramiento y colaboración interprofesional; de investigación; para el comportamiento y el desempeño profesional; para trabajar según los criterios éticos; de evaluación e intervención; y para el desarrollo de procesos  meta-cognitivos.

 

La evaluación de la asignatura de prácticas se realiza por parte del Equipo Docente del departamento responsable del departamento de psicología evolutiva y de la educación de la facultad de psicología de la UNED  mediante la valoración de tres elementos con diferente peso sobre la calificación final: a) la Memoria final de prácticas realizada por el estudiante (60% de la calificación final), b) el informe del Profesor Tutor del C.A. (25% de la calificación final) y c) el informe del Tutor de Prácticas de la entidad (15% de la calificación final).

Por tanto, la Memoria Final de Prácticas es un elemento de gran importancia en esta evaluación y consiste en un trabajo escrito cuyo propósito es reflejar los conocimientos y habilidades que ha tenido ocasión de consolidar, así como su nivel de comprensión acerca de la realidad profesional de la psicología educativa en nuestro país. Este objetivo general se concreta en el entrenamiento de: habilidades de redacción de documentos propios de la profesión (informes, artículos…); vocabulario específico de la jerga del psicólogo; asimilación de la ética profesional; y capacidad de reflexión sobre el trabajo realizado. Además aporta información sobre la relación establecida y mantenida con el tutor profesional y otros trabajadores del centro, sobre la capacidad del estudiante para integrar teoría y práctica, y sobre su capacidad de autorreflexión.

Esta memoria ha de seguir una estructura que incluye los siguientes elementos: portada; índice; cronograma (esquema básico que distribuye y organiza las actividades y su temporalización); contexto (descripción de las características y aspectos legislativos que afectan al funcionamiento del centro); fichas “actividades” (entre 6 y 8 actividades prototipos que describen su objetivo, el tiempo empleado, el procedimiento y las competencias observadas y adquiridas); valoración, autorreflexión y autocrítica (teniendo en cuenta la formación recibida en seminarios de la universidad y la experiencia práctica vivida, se valora: el contexto, la relación entre teoría y práctica, las competencias, la empleabilidad, aspectos deontológicos y de identidad profesional); bibliografía comentada; anexo 1 (Currículum Vitae y Carta de Presentación); anexo 2 (solo para estudiantes de Modalidad Reducida de las horas de estancia (180 horas) que deberán aportar en él una propuesta de mejora o un estudio de caso) (UNED, 2018).

 

Aproximación metodológica.  Esta investigación se encuadra  dentro de la metodología cualitativa con una perspectiva descriptiva-interpretativa de los datos, la cual se   aborda desde la técnica del análisis de contenido. Esta técnica se caracteriza por analizar las ideas que se expresan en un texto, a través de la cuantificación del significado de las palabras, temas o frases  (López, 2002). Para ello, tras el muestreo, resulta necesaria la definición de cada unidad de análisis o elemento básico analizable en el texto. Estas unidades pueden determinarse a nivel sintáctico (palabras, frases o párrafos) o a nivel semántico (unidades de significado). A su vez, las unidades de análisis se codifican asignándoles dimensiones y categorías de forma inductiva y deductiva (González-Teruel, 2015).

 

En este trabajo, el objeto de análisis son los textos de las memorias  de prácticas (mención de educativa). Para analizarlas nos apoyamos en la técnica del análisis de contenido adoptando unidades textuales de análisis con significado semántico para después codificarlas asignándoles dimensiones y categorías de forma deductiva, a partir de los elementos que definen los contextos de prácticas como sistemas de actividad.

 

Muestra. En este trabajo tenemos un corpus muestral de 50 textos-memorias seleccionadas de un total de 107 textos con los siguientes criterios: a) memorias completas con todos sus apartados: se descartaron las memorias que carecían de alguno de los apartados descritos más arriba y b) Itinerario formativo en Psicología Educativa. Se descartaron las memorias realizadas por estudiantes que no cursaron la asignatura con esta mención.

 

 

Recogida y análisis de datos. De acuerdo con los objetivos planteados y una vez seleccionado  el corpus muestral,  se determinan dos unidades de análisis o de registro correspondientes fundamentalmente a dos aspectos descritos en las memorias;  contexto en el que se ha realizado las prácticas y las actividades en las que se ha participado.

Respecto al análisis de este material, unos apartados han tenido mayor relevancia que otros, al aportar información más interesante para su estudio en relación a la Teoría de Actividad. En concreto, los siguientes:

  • ▪ Cronograma: que a través de un esquema básico resume las actividades realizadas en el periodo de prácticas. De esta parte, cuando ha estado bien realizada por el alumno, se ha podido extraer bastante información, como una descripción de las técnicas y procedimientos utilizados y el tipo de participación en cada una de ellas, pero ciertamente, en la mayoría de los casos este cronograma no se presenta de forma clara y hay que recurrir a buscar esta información en otras partes del documento.
  • Contexto: de este apartado se ha extraído la descripción de las características particulares del sistema de actividad en el que se desarrollaron las prácticas (regulación, profesionales que trabajan en el centro, tipo de centro, de ámbito, de atención…).
  • Fichas de actividades: la mayor parte de la información se ha obtenido de esta parte del texto (tipo de actividades, técnicas o procedimientos utilizados, tipo de participación del estudiante en prácticas…), muchas veces de forma explícita y otras veces a través de deducciones, pues la calidad de la redacción es muy variable.
  • Valoración, autorreflexión y autocrítica: esta parte ha se ha analizado para obtener datos que no quedaban reflejados en otras partes de la memoria. Por ejemplo, en ocasiones se hacía referencia a actividades no descritas en las fichas, a otros profesionales que no se nombraban en el contexto…
  • Anexo 1 (Currículum Vitae): De esta parte se ha extraído la información referida a la experiencia laboral y formación previa del estudiante en prácticas.
  • Anexo 2 (Propuesta de mejora o estudio de caso): Esta parte, cuando ha existido, se ha analizado como una actividad más.

 

Este estudio se estructura en dos fases:

 

Fase Descriptiva-Analítica: En esta fase, se procedió a realizar la descripción y análisis de  contenidos en cada uno de los textos seleccionados. Para realizar este análisis se definió un sistema de categorías deductivas,  formuladas a partir de la teoría de la actividad, y organizadas  en unas dimensiones de análisis

Fase Evaluativa: A partir de los datos obtenidos, de su análisis y discusión, se llevan a cabo una elaboración preliminar de un modelo teórico fundamentado que explique el contexto de aprendizaje surgido durante las prácticas de los estudiantes del grado de psicología (mención educativa).

 

Categorías para el análisis. Para realizar el análisis definimos un sistema de categorías deductivas, formuladas a partir de la teoría de la actividad, y organizadas en unas dimensiones de análisis. 

 

         Sujetos: Esta dimensión se define por las personas o grupos que participan en el sistema de actividad. En este trabajo esta dimensión está definida por  los estudiantes de la mención de educativa, el tutor que les supervisa y otros profesionales que trabajan en la entidad y los usuarios del servicio. El análisis de esta dimensión se ha realizado a partir de cuatro categorías macro: a) titulación del profesional colaborador, b) tipo de usuarios c) preparación previa del estudiante, d) otros profesionales que trabajan en el centro.

         Instrumentos: Esta dimensión se define por los artefactos que median en la actividad de los participantes y se ha analizado a partir de la unidad de análisis incluida en las memorias “técnicas o procedimientos utilizados”. Su análisis se ha realizado a partir de cuatro categorías macro: a) evaluación o diagnóstico, b) asesoramiento, c) intervención y d) promoción del conocimiento profesional.

         Objeto: Esta dimensión se define por la meta de la actividad y la motivación para lograr un resultado y se ha analizado a partir de la unidad de registro incluida en las memorias, “tipo de atención que ofrece el centro”.  Esta dimensión se ha definido en torno a tres categorías macro: a) orientación,  b) apoyo a la integración, y c) entrenamiento de capacidades.

      Comunidad: Esa dimensión se define por las creencias y valores de los participantes en el sistema. En este trabajo no es posible extraer, de forma directa, los valores y creencias de los participantes por no disponer de datos suficientes en los textos analizados. Sin embrago, se ha pretendido una aproximación indirecta a esta dimensión a través de la unidad de registro incluido en las memorias “descripción del contexto”.  Para ello se utilizan tres categorías macro, ya utilizadas para definir la dimensión sujetos.: a) titulación del profesional colaborador; b) preparación previa (formativa y laboral) del estudiante en prácticas; c) otros profesionales que trabajan en el centro y d) tipo de usuarios.

        Reglas: Esta dimensión se relaciona con las normas y convenciones explícitas e implícitas que restringen o potencian unas actividades en un contexto determinado. La unidad de análisis de la que partimos para registrar esta dimensión, es el apartado de la memoria dedicado al “tipo de contexto”, definido por dos categorías macro: a) titularidad y b) ámbito.

         Distribución del trabajo /Roles: La última dimensión se define por las relaciones de trabajo y de poder dentro de la organización laborar. En este caso, la unidad de análisis o registro se ha centrado en la relación establecida entre el tutor/experto y el alumno/aprendiz, analizando el contenido reflejado en la memoria según el “tipo de participación”, e incluida en los textos analizados dentro del apartado cuyo objetivo es describir la actividad. Esta dimensión se aborda desde tres categorías macro: a) observación participante, b) práctica guiada y c) ejecución independiente.

 

Una vez definidas se  realizó el examen de una muestra de memorias para  explorar y reconocer  las diferentes dimensiones de análisis y las categorías que las definen.

 

 

RESULTADOS

Presentamos los resultados más significativos organizando su exposición en torno a los elementos que caracterizan el sistema de actividad donde se desarrollan las prácticas.

 

Sujetos y Comunidad. En esta apartado exploramos los diferentes agentes que conforman la comunidad de práctica. Analizaremos dos de ellos: a) los profesionales tutores, la mayoría de los estudiantes (82%) realizaron sus prácticas con un profesional de la psicología; b) los usuarios,  algo más de la mitad de los estudiantes realizaron sus prácticas con usuarios de enseñanza secundaria, trabajando con jóvenes entre 12 y 16 años (56%) y prácticamente la mitad (48%) lo hicieron trabajando con niños de primaria de entre 6 y 12 años. También es significativo el alto porcentaje de estudiantes que trabajaron con alumnos de infantil (38%). Sin embargo solo el 2% de los estudiantes han tenido contacto con usuarios adultos y solo el 11% han estado en contacto con usuarios con discapacidad intelectual o trastornos del desarrollo.

 

Tipo de usuarios

 

Instrumentos.  Aquí los resultados nos muestran las herramientas mediadoras que están presentes en los diferentes escenarios donde los estudiantes realizan sus prácticas. Analizando los resultados podemos distinguir dos tipos de instrumentos. De una parte, los relacionados con la evaluación y el diagnóstico, siendo las más comunes la aplicación de pruebas psicométricas (80%) y las entrevistas (78%). En la otra parte, nos encontramos con los instrumentos relacionados con la intervención, destacando la aplicación de técnicas o programas de intervención sobre necesidades concretas (80%) y la participación en entrevistas (78%).

 

Objeto/meta. Ahora nos acercamos a las metas que definen los sistemas de actividad y dirige las acciones propositivas de los agentes individuales y en colectividad. Los resultados indican que los sistemas de actividad en los que han participado los estudiantes, en su mayoría, tenían entre sus objetivos la orientación de los alumnos/usuarios (82%) y el entrenamiento en capacidades (73%). De entre las funciones de entrenamiento de capacidades, la menos representada en los contextos de las prácticas fueron las destinadas a la atención temprana (48%), siendo las más presentes las tareas de promoción de la inteligencia emocional (88%) y al tratamiento (84%). Finalmente, solo  un 38% de los sistemas tenían entre sus objetivos el apoyo a la integración.

 

Meta del Sistema de Actividad

Reglas. Exploramos ahora los elementos que condicionan las reglas por las que se organiza la comunidad de práctica, en concreto analizaremos la titularidad de las entidades y el ámbito en el que se sitúan. El primer resultado muestran nos muestra una diferencia significativa en el tipo de entornos donde los estudiantes realizan sus prácticas, siendo la mayoría (56%) centros que se rigen por normativa ministerial y autonómica (públicos y concertados). Por otra parte, más de la mitad de los centros funcionan con normas y reglas propias de la educación  formal pública, desarrollándose solo el 34% de las prácticas analizadas en contextos relacionados con la educación no formal.

 

Distribución del trabajo o roles. Esta dimensión se relaciona con el tipo de participación de los estudiantes en cada una de las actividades y la relación mantenida con el tutor profesional. Los datos reflejan que la mayoría de los documentos analizados (78%) la mayoría de las actividades se realizan con guía del experto, aspecto totalmente coherente con el carácter inicial de unas prácticas de grado. En el 48% de las actividades los estudiantes participan observando la ejecución del experto. En el 47% de las memorias vemos que algunas de las actividades se realizan mediante una observación participante. Solo en un 4% aparece una ejecución independiente por parte del estudiante.

 

CONCLUSIONES

Este trabajo sienta las bases de una comprensión profunda de los distintos elementos responsables del aprendizaje durante el prácticum, permitiendo a la universidad avanzar en  la mejora de la calidad formativa, ya sea mediante el filtrado de centros de prácticas apropiados, la adecuada asignación de los estudiantes según sus perfiles a los distintos centros de prácticas, la creación de recursos que faciliten a los centros de prácticas su colaboración y a los estudiantes su aprendizaje y el desarrollo de  competencias profesionales.

 

Como se aprecia con los resultados preliminares que presentamos en este trabajo, la Teoría de la Actividad es una buena base sobre la que asentar la comprensión de las prácticas universitarias. El análisis de todos sus elementos a través de las memorias de prácticas, aunque insuficiente, aporta información relevante que nos permite concluir, más allá de aproximaciones meramente descriptivas o basadas en criterios subjetivos,  que hay ciertos contextos más favorecedores para la adquisición de ciertas competencias propias del psicólogo educativo. Conocer la existencia de esos elementos potenciadores justifica la elaboración de este trabajo, ya que permite promover desde la Universidad, en la medida de lo posible, la integración de los alumnos en prácticas en contextos facilitadores que garanticen las oportunidades necesarias.

 

En definitiva, con este trabajo nos acercamos a la comprensión profunda del Sistema de Actividad de las prácticas. Para poner en valor la información que aporta este análisis, sería interesante su réplica, con una muestra más potente y el contraste de los datos a través de otras fuentes, que permitan tener en cuenta la perspectiva de todos los agentes implicados en la comunidad.

 

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