Resultados obtenidos por el Programa de Prácticas Profesionales no Laborales Cataliza
Trabajo Nº:RES0093
Tipo:Oral
Tema:Symposium autoorganizado
Autores: Silvia Sosa Cabrera
Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (Vicerrectorado de Empresa, Emprendimiento y Empleo)
dpee@ulpgc.es


Javier Matías Ramírez Romero
Fundación Canaria General de la Universidad de La Laguna (Agencia Universitaria de Empleo )
jramirez@fg.ull.es

Ana Isabel Lemes Hernández
Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (Observatorio de Empleo)
observatoriodeempleo@ulpgc.es

Basilio de León Poleo
Fundación Canaria General de la Universidad de La Laguna (Agencia Universitaria de Empleo )
bdleon@fg.ull.es

Marta Cuende Mola
Servicio Canario de Empleo (Subdirección de Formación)
mcuemol@gobiernodecanarias.org
Keywords:Inserción, empleabilidad, satisfacción, jóvenes, becas.
INTRODUCCIÓN

El programa Cataliza es un programa de prácticas no laborales en empresas que se viene desarrollando desde 2012 por el Servicio Canario de Empleo en colaboración con la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), la Universidad de La Laguna (ULL), la Fundación Canaria Universitaria de Las Palmas (FULP) y la Fundación General de la ULL (FGULL).

En esta comunicación se presentan los resultados obtenidos en las primeras tres ediciones desarrolladas, ya que la cuarta edición está comenzando su andadura este año, considerando tanto los objetivos de inserción asociados al programa, así como los indicadores de satisfacción de los participantes.

Los resultados alcanzados deben contextualizarse, ya que uno de los principales problemas que encuentran los titulados universitarios en general al finalizar su formación es acceder a un puesto de trabajo relacionado con sus estudios y acorde a su nivel de cualificación, como se ha puesto de manifiesto en las comunicaciones previas adscritas a este Symposium.

En Canarias, según el ISTAC, tan solo el 53% de los graduados universitarios  entre 2011 y 2015, que seguían residiendo en las islas, estaban trabajando a los 24 meses de egresar, mientras que el 11,3% estaban inscritos como demandantes de empleo. Esta cifra es similar entre los titulados de máster que continuaban residiendo en Canarias a los dos años de titular, el 54% estaba trabajando y el 16,2% estaba inscrito como demandante de empleo (ISTAC, 2018). Los análisis realizados por las propias universidades arrojan datos algo mejores, situándose el porcentaje de egresados que han conseguido empleo a los 24 meses de finalizar estudios oscila entre el 63% y el 70%, según la información facilitada por la Agencia Universitaria de Empleo de la Universidad de La Laguna (2018) y se informa en ULPGC Emplea 2018 (Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, 2018), respectivamente. No obstante, la tasa de paro de los titulados superiores en Canarias sigue siendo algo superior a la media nacional, lo que propicia el desarrollo de políticas públicas de empleo en la región.

El panorama no es mucho mejor si se analiza el tipo de empleo al que han accedido los titulados de estas promociones, ya que tan solo un 50% de los titulados que han logrado incorporarse al mercado laboral logran un empleo acorde a su nivel de cualificación en sus primeras experiencias en el mercado de trabajo, si bien el empleo encajado a los 24 meses del egreso mejora considerablemente, alcanzando valores que superan el 70%.

Estos datos ponen de manifiesto una alarmante realidad del tejido productivo canario, incapaz de incorporar un talento universitario que está siendo desperdiciado. Así pues, se pretende mostrar los resultados obtenidos con una intervención colaborativa fundamentada en las prácticas no laborales y analizar la efectividad de tales medidas. Este programa puede ser referente de buenas prácticas para otras regiones y ya ha sido objeto de análisis por algunas universidades interesadas en su implantación.

El programa Cataliza persigue el fomento de la inserción laboral de jóvenes desempleados con formación, pero con escasa experiencia laboral, mediante la realización de una estancia en práctica no laboral y en base a una estructura de apoyo guiada y de una formación singularizada complementaria. Así pues, dados los mecanismos de actuación, los indicadores de evaluación del programa contemplan la concesión efectiva de becas, la inserción laboral de las personas beneficiarias y el grado de satisfacción de empresas y beneficiarios con el programa.

METODOLOGÍA

En el marco de la Estrategia para la modernización y mejora de los Servicios Públicos de la Comunidad Autónoma de Canarias (PEMAC 2012-2014) se incluye como línea de actuación 4 la evaluación de programas y políticas públicas como herramienta para la rendición de cuentas a la ciudadanía. En este sentido, la evaluación de la intervención pública debe contemplar la evaluación de la implementación, de los resultados y del impacto del programa, si bien debe tenerse en cuenta, desde la perspectiva metodológica, que el grado de desarrollo de una intervención pública condicionará el tipo de evaluación, por lo que esta debe ser diseñada considerando las características propias del programa (Gobierno de Canarias, 2014). Adicionalmente, para el correcto desarrollo del proceso evaluador de las políticas públicas es recomendable recurrir a diversas fuentes de información, acorde al objetivo de la intervención propuesta. En este sentido, el programa Cataliza en sus diferentes ediciones, ha incluido los indicadores de evaluación asociados a la intervención, adoptando la perspectiva indicada.

La evaluación de la implementación tiene por objeto analizar y valorar si la intervención pública aplicada está consiguiendo los resultados operativos previstos, por lo que pretende analizar si el programa da cobertura a las necesidades para las que fue diseñado y valorar el funcionamiento y la organización interna del mismo. Así pues, el objetivo de la evaluación de la implementación es detectar qué proporción del público objetivo está siendo atendido y qué está sucediendo en el programa para, si fuese necesario, implantar medidas alternativas.

El indicador clave de la evaluación de la implementación en el programa Cataliza es el volumen de becas. En cada una de las ediciones propuestas, los objetivos asociados al volumen de becas han ido variando en función de los requisitos técnicos y de financiación disponibles y de las propuestas realizadas por las entidades, aunque manteniendo una línea similar en ambas provincias del archipiélago. Para la valoración del volumen de becas efectivas como indicador de implementación se tiene en cuenta las condiciones impuestas por el propio Servicio Canario de Empleo (SCE) relativas a la duración de la misma y que se estipula en 3 meses como mínimo. Cabe señalar que si la práctica no laboral se cancela anticipada, antes de los 3 meses, por inserción laboral del beneficiario en la entidad de acogida o en cualquier otra del mercado laboral, objetivo principal del programa Cataliza, esta beca no computa a efectos del indicador de cobertura de becas.  

Así pues, considerando las indicaciones señaladas, cada entidad beneficiaria de la subvención debe hacer un seguimiento y control del volumen de becas efectivas, utilizando para ello las consideraciones exigidas por el organismo financiador.

En la esfera de la evaluación de la implementación del programa Cataliza, en cada una de las ediciones se han establecido dos tipos de comisiones de seguimiento: interna y externa. La comisión interna de seguimiento está compuesta por los diferentes individuos encargados del desarrollo y gestión del programa en cada entidad beneficiaria, lo que se traduce en dos líneas de actuación principales: la coordinación entre técnicos y prospectores para analizar los avances, las incidencias y las gestiones realizadas para el ajuste joven-empresa, lo que se realiza de manera cotidiana durante el desarrollo del programa, y por otro lado, las sesiones de seguimiento realizadas tanto con los jóvenes beneficiarios de las becas no laborales como con las entidades de acogida, con el objetivo de conocer en detalle la actividad que está desarrollando el joven en la entidad, la adecuación de la misma a su formación, las competencias adquiridas, el desarrollo personal, etc. Este seguimiento consta de conversaciones telefónicas, sesiones presenciales y visita in situ a las empresas. La comisión externa está formada por el Servicio Canario de Empleo y las entidades beneficiarias de la subvención, siendo su objetivo la valoración del seguimiento del programa, así como la detección de incidencias que requieren aclaraciones, toma de decisiones y actuaciones al respecto. Esta comisión se reúne presencialmente en las sedes del SCE, interactuando cuando se precise con las dos provincias, y mantiene contacto directo con los gestores de los programas a través de correo electrónico y teléfono.

El segundo componente de la evaluación de las intervenciones públicas lo constituye la evaluación de resultados (Gobierno de Canarias, 2014), cuyo objetivo es conocer hasta qué punto la intervención pública aplicada está consiguiendo los objetivos establecidos o esperados -evaluación de eficacia- y a qué coste se consiguen en términos de tiempo, recursos humanos, recursos materiales y monetarios -evaluación de eficiencia-. El indicador objeto de análisis en este ámbito es la inserción laboral de las personas becarias, realizando las entidades beneficiarias de la subvención los estudios correspondientes en función de los criterios establecidos en los convenios y resoluciones que conforman la norma del programa. Mientras que la evaluación de resultados se centra en los efectos de la intervención pública sobre la población objetivo, la evaluación de impacto valora la totalidad de los efectos de la citada intervención, por lo que su ámbito temporal se amplía al medio y largo plazo. En este sentido, cabe señalar que la correcta realización de esta evaluación implica el desarrollo de la intervención en condiciones idénticas durante cierto tiempo, la definición explícita de los objetivos de cambio que la misma pretende y el transcurso del tiempo suficiente para que surtan los efectos esperados (Gobierno de Canarias, 2014).

RESULTADOS

El indicador clave de la evaluación de la implementación en el programa Cataliza es el volumen de becas, que viene recogido en los actuales Planes Estratégicos del Servicio Canario de Empleo, donde se especifica el importe subvencionable, las becas a conceder y el objetivo de inserción, si bien la intervención pública se incluía en las anteriores políticas activas de empleo contempladas en la Estrategia de Formación y Empleo en Canarias (2012-2014) al amparo del objetivo general del fomento del empleo de la población activa y el aumento de la participación de hombres y mujeres en el mercado de trabajo, promoviendo la incorporación de los jóvenes a la vida laboral, mejorando la productividad y la calidad en el empleo de un mercado de trabajo sostenible, basado en la igualdad de oportunidades, la cohesión social y territorial.

Así pues, los primeros programas Cataliza se presentan asociados a la Estrategia de Formación y Empleo en Canarias (2012-2014) (Gobierno de Canarias, 2012), ofertando inicialmente cada provincia en la primera edición desarrollada entre septiembre de 2012 y junio de 2014, 380 prácticas no laborales, reduciéndose a 230 en Cataliza II para el período comprendido entre diciembre de 2014 y junio de 2016.

Cataliza III se contempla en el Plan Estratégico de Subvenciones del Servicio Canario de Empleo para el ejercicio 2016 (BOC nº 94 de 2016, de 17 de mayo, 2016) que se materializa y detalla en 2017 (BOC nº 63 de 2017, de 30 de marzo, 2017) y se vincula a la línea de crédito 50000011-Programa Operativo de empleo Juvenil, cuyos objetivos y efectos se centran en la integración sostenible en el mercado de trabajo de los jóvenes, en particular aquellos sin trabajo y no integrados en los sistemas de educación o formación, así como los procedentes de comunidades marginadas o en riesgo de exclusión social. Se especifica que dicho programa operativo podrá incluir todas las actuaciones necesarias, tales como la orientación, formación, alternancia de formación y empleo, inserción a través de convenios con corporaciones, organismos, agencias de colocación o fomento del autoempleo. Se concede como subvención directa a las universidades canarias la gestión de 440 becas (BOC, 63-2017, de 30 de marzo de 2017).

El vigente Cataliza IV se recoge en el Plan Estratégico de Subvenciones del Servicio Canario de Empleo para el período 2018-2020, identificados como 504G0337 ULL- Garantía Juvenil y 504G0338 ULPGC-Garantía Juvenil como subvenciones nominadas destinadas a la integración laboral de jóvenes recién titulados fomentando las prácticas no laborales, y concedidos a las universidades canarias para la gestión de 220 becas cada una (BOC nº 53 de 2018, de 15 de marzo, 2018).

Para la valoración del volumen de becas efectivas como indicador de implementación se tiene en cuenta las condiciones impuestas por el propio Servicio Canario de Empleo (SCE) relativas a la duración de la misma y que se estipula en 3 meses, como se ha indicado en el apartado metodológico. Cada entidad beneficiaria de la subvención realiza el seguimiento de las becas efectivas, utilizando para ello las consideraciones exigidas por el organismo financiador. Las cifras de las diferentes ediciones muestran el interés que tanto las personas jóvenes beneficiarias como las empresas privadas tienen en este tipo de intervención pública. De hecho, en la primera edición, la Fundación Universitaria de Las Palmas gestionó un total de 380 plazas, de las cuales 310 se reservaban a universitarios, distribuyéndose 60 en administraciones públicas y 250 en empresas privadas, a las que había que sumar 45 para formación profesional en empresas privadas y 25 en públicas (FULP, 2014). En la Universidad de La Laguna gestionaron 327 prácticas no laborales, de las cuales 250 estaban dirigidas a titulados universitarios y las 77 restantes a titulados de ciclo formativo de grado medio o superior y certificados profesionales (FUGL, 2014). Ambas entidades superaron las expectativas iniciales, ascendiendo a un total de 353 prácticas no laborales en la ULL y a 392 en la FULP. De las 353 prácticas ULL, 271 fueron de titulados universitarios y 82 de titulados de ciclo formativo de grado medio o superior y certificados profesionales, mientras que en la FULP superaron los tres meses de prácticas 254 universitarios y 84 de formación profesional y certificados de profesionalidad. El análisis conjunto del programa Cataliza I arroja un total de 745 becas concedidas, de las cuales 525 se destinaron a egresados universitarios y 220 a titulados superiores de formación profesional, lo que supone una cobertura del 5% más de lo previsto. Cabe señalar que el período de ejecución del primer programa Cataliza asciende a 21 meses, lo que favorece considerablemente la consecución de objetivos previstos en cuanto a cobertura de plazas y que se contemplaba la realización de las mismas en entidades públicas.

En la segunda edición del programa, desarrollado entre diciembre de 2014 y junio de 2016, el número de plazas ofertadas se redujo a 230 prácticas no laborales por provincia y a realizar en entidades privadas, de las cuales 92 estaban dirigidas a titulados universitarios, 92 a titulados de ciclo formativo de grado medio o superior y certificados profesionales, y las restantes 46 se dejaban abiertas para cubrir por cualesquiera de las titulaciones señaladas anteriormente en función de la demanda. A la conclusión del programa, se gestionaron en la ULL 249 prácticas no laborales en 142 empresas, de las cuales 149 fueron realizadas por titulados universitarios, 100 por titulados en ciclos de formación profesional y certificados de profesionalidad de nivel III (FUGL, 2016). En la provincia de Las Palmas, Cataliza II, desarrollado conjuntamente por la ULPGC y la FULP, alcanzó 237 becarios, de las cuales 144 fueron realizadas por universitarios y 93 por titulados de FP y ciclos formativos (ULPGC y FULP, 2016). En conjunto, en la segunda edición del programa Cataliza realizaron prácticas no laborales 293 titulados universitarios y 193 titulados de ciclos formación profesional y certificados profesionales de nivel III.

Finalmente, la tercera edición del programa Cataliza prevé la concesión de 220 becas en cada provincia, distribuyéndose 121 para titulados universitarios, 88 para ciclos formativos superiores y certificado de profesionalidad nivel 3, y las 11 restantes a cualquiera de los grupos anteriores según demanda.  En la ejecución del programa en la ULL, realizado del 23 de junio de 2017 al 30 de junio de 2018, se concedieron un total de 245 prácticas no laborales en empresas, de las cuales 227 se consideran indicadores del programa al haber tenido una duración igual o superior a 3 meses. De estas, 89 se destinaron a personas tituladas en un ciclo superior de formación profesional, 137 a personas con título universitario y 1 a una persona con un Certificado de Profesionalidad de nivel 3 (FGULL, 2018). En la ULPGC, con período de ejecución efectivo de 6 meses durante 2018 por reorganización interna y licitación de parte del proyecto, se concedieron 94 prácticas, distribuyéndose un 26,6% para titulados en formación profesional superior y un 73,4% para egresados universitarios, y considerándose un éxito si se relativiza al periodo de ejecución (ULPGC, 2018).

Así pues, el esfuerzo realizado por la ULPGC, la ULL, la FULP y la FUGULL para la cobertura de las plazas concedidas en las diferentes ediciones ha sido considerable y se refleja en resultados generales satisfactorios para las entidades. De hecho, si se considera el tiempo de ejecución de los programas, se puede observar un comportamiento similar en ambas provincias en cuanto a la cobertura media mensual e independiente de la edición de referencia, oscilando en una media de 17 plazas mensuales cubiertas en la primera edición, que se reducen a 13 en Cataliza II, cifra que se mantiene en la tercera edición de Cataliza en la ULL y que se incrementa considerablemente a 16 plazas mensuales en la ULPGC en el menor de los períodos de ejecución de la vida del programa de prácticas no laborales.

Para la evaluación de resultados de la intervención pública se utiliza como indicador la inserción laboral de las personas becarias atendiendo a los criterios establecidos en los convenios y resoluciones que conforman la norma del programa. En los marcos reguladores de cada edición del programa se establecen los objetivos de inserción laboral a conseguir, excepto en la primera edición. En este sentido, a partir de los datos obtenidos en la primera edición y de las circunstancias del mercado laboral se fijan los objetivos de inserción laboral. Cataliza II fija un objetivo de inserción laboral de al menos el 15% de los beneficiarios y en la tercera edición se establece esta cifra en un 20%.

La definición del indicador de inserción laboral también se ajusta en el transcurso de las diferentes ediciones que lo ha contemplado, ya que en las primeras ediciones no se explicita en los manuales de gestión del programa, sino que se entiende la inserción laboral siguiendo las pautas habituales de los estudios de empleo. Sin embargo, en Cataliza III el Servicio Canario de Empleo indica específicamente lo que considera inserción laboral, detallando en el manual de gestión de dicha edición que las entidades subvencionadas deberán presentar un informe de cumplimiento del compromiso de inserción laboral en el que se recoja los jóvenes destinatarios que han sido insertados, las actuaciones realizadas tendentes a lograr su inserción laboral y la duración final de los contratos formalizados. En este sentido, se tendrán en cuenta los siguientes aspectos: a) la inserción laboral en el plazo de 6 meses desde que cada beneficiario finaliza su período de prácticas; b) alta y permanencia de, al menos 6 meses en el RETA, o contratación por cuenta ajena, por un período mínimo de 3 meses a jornada completa o de 6 meses a una jornada no inferior al 50% de la misma,  ya sea por un solo contrato o varios sucesivos; y c) la fecha de alta del contrato deberá estar comprendida entre la fecha de finalización del período de las prácticas no laborales y seis meses posteriores a la finalización del proyecto.

Determinados los objetivos de inserción y la definición del indicador, corresponde realizar los análisis pertinentes para conocer el grado de alcance de los mismos. Las fuentes de información a las que se recurre dependen de las circunstancias particulares de cada período, si bien es cierto que se pretende mantener una línea rigurosa en la gestión de los datos, no siempre es posible acceder a los servicios administrativos públicos para obtener la información demandada, lo que hace que las entidades opten también por realizar sus propios cuestionarios de inserción laboral. Es por ello que según la edición se utilizan unas fuentes de información únicas, o se combinan o alternan varias.

Para conocer la tasa de inserción laboral de los beneficiarios de la primera edición se realizó un cruce administrativo con el Servicio Canario de Empleo para identificar los contratos registrados durante los seis meses posteriores a la finalización de las prácticas. Como resultado se obtuvo que el 60% de los participantes de esta primera edición realizada en la provincia de Santa Cruz de Tenerife consiguieron un empleo por cuenta ajena en Canarias durante los seis meses posteriores a la finalización de las prácticas, y, concretamente, el 46,2% fue contratado por la misma empresa donde realizaron las prácticas (FGULL, 2014). En Las Palmas, el análisis de inserción laboral combina en esta edición encuesta telefónica a los beneficiarios y cruce de datos administrativos con el Observatorio de Empleo de Canarias, organismo dependiente del SCE, arrojando una tasa de inserción del 72,48% a los seis meses de finalización de las prácticas (FULP, 2014). Se debe señalar la limitación que supone restringirse al ámbito geográfico, ya que los cruces administrativos solo se realizan en el ámbito de Canarias, obviándose posibles inserciones laborales de los beneficiarios fuera de la Comunidad Autónoma. Además, debe tenerse en cuenta, que el cruce de datos se realiza con la Seguridad Social o Muface, en su defecto, no contemplándose colegios profesionales que tienen mutualidades propias.

En la segunda edición del programa, la ULL realiza el análisis de la inserción laboral mediante llamada telefónica a los beneficiarios, contactando con 225 de ellos. Del total de personas que participaron en el Programa Cataliza II ULL y que han podido ser contactadas para conocer su situación laboral, el 56% se había insertado laboralmente (el 44% en la misma empresa que realizó la práctica y el 12% en otra empresa diferente) (FGULL, 2016). En la provincia de Las Palmas, Cataliza II fue desarrollado conjuntamente por la ULPGC y la FULP y, mediante encuesta online enviada a la población total de becarios (237) se contactó con el 58% de la población total (139), obteniéndose que el 53% de los beneficiarios que finalizaron con éxito su beca continuaron insertados en esa empresa o en otra a través de un contrato o de una beca de inserción laboral. El cruce de datos administrativos, realizado a los seis meses de finalización del programa, muestra importantes datos de inserción del programa Cataliza II ULPGC, alcanzando el 47% al finalizar el programa y el 64% tras los seis meses. Por tanto, el objetivo mínimo de inserción establecido por el Servicio Canario de Empleo para esta edición (15%) se supera ampliamente (ULPGC y FULP, 2016).

Como consecuencia de ello, el Servicio Canario de Empleo fija en un 20% la inserción laboral del programa Cataliza III. Ambas provincias recurren al cruce de datos administrativos con el Observatorio Canario de Empleo, facilitándole las condiciones establecidas en el propio programa respecto a la inserción laboral. De los 227 beneficiarios del programa Cataliza III ULL el 72,7% obtuvieron un empleo por cuenta ajena o propia durante los 6 meses posteriores a la finalización de las prácticas no laborales y en más de la mitad de los insertados (44,5% del total de beneficiarios) esa afiliación ha sido por medio de un contrato por cuenta ajena en la misma empresa en la que realizaron las prácticas (FGULL, 2018). Los resultados en Cataliza III ULPGC también han superado el objetivo de inserción del 20% establecido por el SCE, ya que el 53,2% de los participantes, a los seis meses de haber finalizado su práctica no laboral, están insertados laboralmente, destacando que el 50% de ellos están prestando servicio en la misma entidad en la que realizaron la práctica Cataliza. Por su parte, también es notorio que prácticamente el 60% de los participantes, a los seis meses de finalización de la práctica Cataliza, lleven más de tres meses afiliados a la Seguridad Social, lo que pone de manifiesto que programas de este tipo son altamente valorados por las empresas para la incorporación de personal con formación superior, a pesar de su escasa experiencia laboral (ULPGC, 2018).

Los resultados de inserción han variado a lo largo de las diferentes ediciones del programa Cataliza y entre ambas provincias, fruto de las circunstancias laborales presentes en cada período y de la medición de la misma, pero siempre se ha producido una inserción laboral por encima del 50% de los beneficiarios y destaca de manera notoria la incorporación de la persona beneficiaria a la misma entidad en la que ha realizado la práctica no laboral, lo que denota aún más el éxito del programa y su efecto.

En el ámbito de la evaluación de impacto de un programa público y, por tanto, de la valoración de sus efectos a medio y largo plazo, se considera que dada la continuidad del programa Cataliza desde 2012 en periodos plurianuales se puede presuponer un efecto positivo de dicha intervención. No obstante, se puede también utilizar como proxy a dicho efecto el nivel de satisfacción de las empresas participantes en el programa, ya que su interés en el mismo denotará un previsible impacto positivo de la intervención, así como el nivel de satisfacción de los beneficiarios, quienes una vez insertados en el mercado laboral podrán recomendar la participación de las empresas en ediciones futuras, generando así un efecto multiplicador de la intervención pública.

Así pues, además de las tasas de inserción laboral, las entidades beneficiarias de la subvención se preocupan por la satisfacción de los participantes en el programa, tanto sean los jóvenes beneficiarios como las empresas privadas que ofertan la práctica. Para ello, se utiliza, por un lado, el seguimiento exigido por el propio programa y, por otro, se realizan encuestas de satisfacción que permiten rediseñar el programa y adoptar decisiones para futuras ediciones. Precisamente la información obtenida de dichas encuestas ha invitado a reformular la acción formativa que acompaña el programa, siendo éste uno de los principales efectos directos. En cuanto a la satisfacción, tanto los beneficiarios como las empresas muestran un elevado nivel de satisfacción con el programa, con el desarrollo del mismo y con los resultados personales y empresariales asociados.

Para su análisis, en la primera edición, la FULP realiza una encuesta online enviada a la población total de becarios 338, teniendo una tasa de respuesta del 19,5% en un plazo de realización de 10 días naturales tras la recepción de la misma. Los resultados muestran que más de la mitad de los beneficiarios de las becas valoran positivamente el haber tenido la oportunidad de acceder a un programa que le ha proporcionado experiencia laboral, le ha ampliado conocimientos técnicos y, además, le ha sido muy útil para valorar más sus habilidades y competencias profesionales. Además, el 77% de los jóvenes admiten que han conseguido un puesto de trabajo gracias a la experiencia obtenida a través del programa Cataliza. Por su parte, la encuesta realizada a las empresas pone de manifiesto que reconocen en el programa una oportunidad para valorar las habilidades y competencias de los becarios, conocer a personal cualificado y ser receptores de transferencia de conocimientos actuales e innovadores (FULP, 2014).  

En la segunda edición de Cataliza, la ULL comienza el estudio de la satisfacción de los beneficiarios, aplicando una encuesta online cumplimentada por el 25,7% de los beneficiarios. Los resultados alcanzados muestran valoraciones muy positivas, tanto en la gestión del programa en sí mismo (promedio de 8,7 sobre 10), como en la tutorización de las prácticas (promedio de 8 sobre 10) y el programa en general (promedio de 8,5) (FGULL, 2016).

Por su parte, la encuesta on line realizada a los beneficiarios de Cataliza II en la provincia de Las Palmas recoge que más de la mitad de los beneficiarios valoran muy positivamente la participación en el programa como mejora de su empleabilidad, constatando el 87,8% de los jóvenes que continuaron su inserción laboral en una empresa gracias a esta experiencia. De hecho, y por segundo año consecutivo, uno de los servicios que más solicitan los encuestados es poder acceder al Servicio de Orientación Laboral y a la Bolsa de Empleo de la Fundación Universitaria para tener más oportunidades de integrarse en el mercado laboral (ULPGC y FULP, 2016).

En Cataliza III, la ULL implanta una doble evaluación a los beneficiarios, solicitándoles cumplimentar un cuestionario antes de comenzar su estancia en la empresa y otro al finalizar la estancia, aunque no todos cumplieron con este propósito. El 99,6% de los beneficiarios cumplimentaron la encuesta inicial y tan solo el 76,7% completó la encuesta final. Como en la anterior edición, el personal de la Fundación General de la Universidad de La Laguna responsable de gestionar el programa Cataliza obtiene una valoración alta por parte de la inmensa mayoría de participantes, ya que más del 90% considera que la atención y trato ofrecido, la información facilitada, la asistencia en la resolución de dudas y la gestión de pagos y cobros ha sido muy eficiente (FGULL, 2016).

Tras finalizar las prácticas más del 70% de las personas beneficiarias se muestra bastante satisfecho con la experiencia obtenida, considerando que le ha permitido ampliar su red de contactos y recursos de empleo, lo que ha influido positivamente en su preparación para trabajar y optar a futuros empleos. De igual forma el 73% apunta que la estancia en prácticas les ha permitido adquirir y mejorar sus competencias profesionales, y el 82% manifiesta que ha podido poner en práctica los conocimientos adquiridos durante la formación académica.

Para conocer el índice de satisfacción de los participantes de las prácticas no laborales Cataliza III ULPGC se ha desarrollado una encuesta donde se recogen las opiniones de los beneficiarios y de las empresas, utilizando una escala de 1 a 5 en preguntas cerradas, aunque consta también de preguntas abiertas. La tasa de respuesta asciende al 84% de los beneficiarios y al 42,9% de las empresas. El nivel de satisfacción de los beneficiarios con el Programa Cataliza III es alto, el 96,20% de los encuestados recomendaría la participación en un programa de estas características, que ha sido bien valorado globalmente, ya que el 46,83% de los jóvenes dan una valoración de “muy buena”, seguido de un 29,11% que lo catalogan como “excelente”. De hecho, la estancia en práctica en las empresas ha recibido una puntuación promedio de 4,5 sobre 5 puntos, siendo considerada esta experiencia como excelente. Por su parte, la totalidad de las empresas encuestadas estarían interesadas en volver a participar en una nueva edición del programa de prácticas no laborales, ya que mayoritariamente (85,2%) consideran que estas intervenciones ofrecen una oportunidad a los jóvenes para poner en práctica los conocimientos teóricos, al tiempo que le permite a la empresa tener apoyos puntuales durante el período de prácticas que le facilitan la búsqueda de talento joven para aumentar su plantilla a corto o medio plazo (82,3%). A su vez, el 100% de las empresas recomendarían a otras empresas participar en este tipo programas. (ULPGC, 2018).

CONCLUSIONES

Los indicadores de evaluación del programa Cataliza evidencian el grado de éxito de los programas de prácticas no laborales al amparo de las políticas públicas de empleo. El desarrollo plurianual y de manera continua de este programa da solidez a los resultados analizados y validez a la financiación que las universidades y las fundaciones universitarias canarias han obtenido de los fondos públicos.

La cobertura media mensual de plazas de prácticas no laborales, como indicador relativizado por los diferentes períodos de ejecución de los programas, oscila entre las 13 y 16 plazas, lo que supone la inserción laboral de 15 titulados superiores por término medio cada mes de ejecución del programa Cataliza. La tasa de inserción laboral, una vez finalizados los correspondientes programas de prácticas no laborales, alcanza más del 50% de las personas beneficiarias participantes, destacando sobremanera la contratación de los jóvenes en las mismas empresas en las que han realizado el programa.

Por último y como garantía de efectos a medio y largo plazo, el grado de satisfacción de los beneficiarios es sumamente elevado, siendo valorado muy positivamente por los mismos como medio para mejorar sus competencias y experiencia laboral. Además, las empresas participantes denotan un compromiso continuo con el desarrollo del programa, mostrando su interés en participar en futuras ediciones e incluso en recomendar este programa a otras entidades. Destacable es la percepción de las empresas participantes sobre el programa Cataliza, siendo este valorado como una herramienta para la captación de talentos de cara a contrataciones que les permitan ampliar su plantilla a medio plazo.

Por tanto, se puede concluir que el desarrollo de este tipo de programa de prácticas no laborales por parte de los Servicios Públicos de Empleo en colaboración con las universidades se alza como instrumento útil para promover un acceso de calidad al mercado laboral de los titulados, sobre todo en aquellas regiones donde la inserción laboral de este colectivo es más complicada.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Agencia Universitaria de Empleo de la Universidad de La Laguna. (2018). https://fg.ull.es/empleo/resultados/.

BOC nº 53 de 2018, de 15 de marzo. (2018). BOC. nº 53 de 2018, de 15 de marzo.

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BOC nº 94 de 2016, de 17 de mayo. (2016). Boletín Oficial de Canarias. nº 94 de 2016, de 17 de mayo.

FGULL (2014). Memoria de actuación Cataliza I.

FGULL (2016). Memoria de actuación Cataliza II.

FGULL (2018). Memoria de actuación Cataliza III.

FULP (2014). Memoria de actuación Cataliza I.

Gobierno de Canarias (2012). Estrategia canaria para la formación y el empleo (2012-2014). Una herramienta de progreso y cohesión social.

Gobierno de Canarias (2014). Guía para la evaluación de programas y políticas públicas.

ISTAC (2018). Instituto Canario de Estadística. Obtenido de http://www.gobiernodecanarias.org/istac/

ULPGC (2018). Memoria de actuación Cataliza III.

ULPGC y FULP (2016). Memoria de actuación Cataliza II.

Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. (2018). ULPGC Emplea. Seguimiento de la Inserción Laboral de las personas tituladas en el curso 2013/14 en la ULPGC. Observatorio de Empleo y Empleabilidad de la ULPGC.